Flores de Bach

Flores de California

Amargura

Las flores de Bach están especialmente indicadas para el estado de amargura que padecen aquellas personas que creen que la vida les ha tratado de manera injusta. La persona marcada por este rasgo imputa siempre a los demás la responsabilidad de lo que le ocurre y no está dispuesta a admitir que podría ser en parte responsa­ble de esa situación. Cultiva con cuidado y decisión su amargura, rencor, egoísmo, autocompasión, insatisfacción, irritabilidad y malevolencia.
No están dispuestos a aceptar su negatividad y tiende a pedir sin dar nunca nada a cambio, porque considera que se lo merece.
Es más, está convencido de que la vida le ha privado de muchas cosas y, por lo tanto, envidia la suerte, la alegría o el op­timismo de los demás. A causa de su gran amargura, incuba pensamientos venenosos y malévolos contra todos y todo, ve siempre el lado negativo de las cosas y, por consiguiente, se le aisla y se le considera como un elemento perturbador. A menudo, carece de intereses, tuerce el gesto y todo le parece risible. Desde el punto de vista físico, puede presentar problemas de estómago y de hígado.
El niño que posee este carácter es pesimista por definición: sabe que las cosas no le gustarán antes de probarlas (desde los juegos a la comida) y suele estar convencido de que todos le tienen manía.
Las Flores de Bach nos ayudan a comprender que todo aquello que nos ocurre deriva de nuestro comportamiento y que, por lo tanto, a pesar de verlo todo desde una perspectiva pesimista, existe otra mucho más positiva; nos enseña que, en la mayoría de los casos, todo depende de no­sotros, y por ello debemos adoptar una actitud de apertura al relacionarnos con la vida y las personas que nos rodean y asumir nuestras responsabilidades.