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Celos | Sentirse privado de amor

Los celos son la parte equivocada del amor y que no hay ninguna necesidad de controlar a nuestra pareja para tener una garantía de felicidad.
Así como el amor tiene una energía muy fuerte, en ocasiones descomunal, los obstáculos en el camino lo son también cuando caemos en el desequilibrio. Así, nuestro gran amor se convierte en odio, venganza, celos, sospecha, envidia, alegría por las desgracias ajenas y maldad.
Ser capaz de reconocer estos sentimientos ya implica un gran paso en el camino de la conciencia para alcanzar el equilibrio.
A veces, quien cae en este estado se siente infeliz sin saber el motivo. Otras, por el contrario, siente una profunda amargura y es incapaz de perdonar cualquier error, incluso los más antiguos. Es también muy común la tendencia a quejarnos de los demás y a ser demasiado desconfiados.
A menudo, estas personas tienen una sensibilidad excesiva a los insultos; a la mínima ofensa, replican con violencia y albergan proyectos de venganza. También caen fácilmente en el equívoco: es decir, tienden a ver la mala fe donde no la había.
En ciertos casos, tienen el corazón realmente endurecido, y tienden a estimar en muy poco a los demás, a colocar­los en los niveles más bajos de su consideración.
Desde un punto de vista físico, pueden presentar problemas de corazón, hígado y, en ocasiones, de pulmones (ya que le cuesta hallar su propio sitio).
Las Flores de Bach nos ayudan a vivir en el amor y la expansión, son capaces de transformar alquímicamente lo que nos ocurre, y nos ayuda a exteriorizar nuestras sensaciones. Este es el verdadero papel del corazón, más allá de su función puramente fisiológica. El corazón es nuestro punto de contacto con el amor divino y, gracias a su ley, podemos transmutar lo que penetra en nuestro interior devolviéndolo hacia el mundo externo en forma de paz, belleza e incluso solemnidad armónica.