¿Eres una persona que reacciona antes a los deseos de los demás que a los tuyos?
¿Te encuentras bajo el yugo de una personalidad egoísta: tus padres, tu pareja, tu jefe, compañeros de trabajo o estudio?
¿Defiendes poco o nada tus propios intereses?
¿Das más de lo que tienes?
¿Adoptas, inconcientemente, los ademanes, costumbres u opiniones de una personalidad más "fuerte"?
¿Quieres "caer bien" a todo el mundo?
¿Eres influido con facilidad?
¿Eres una especie de Cenicienta o felpudo de otra persona?
¿Tienes enormes dificultades para imponerte?
¿Cuántas personas conocemos que se parecen a este retrato? ¿Y cuántas veces hemos dicho que sí, cuando en realidad queríamos decir que no?
Este tipo de personas se caracteriza por una gran disponibilidad básica y una acusada tendencia a la abnegación, que acaba por desembocar en una sumisión excesiva o, en el peor de los casos, en la autodegradación. Se trata, por lo general, de personas muy sensibles, al límite mismo de la sensibilidad, que con frecuencia saben lo que piensan los demás y cuáles son sus sentimientos, lo que les suscita un equivocado sentimiento de piedad y la clarividencia profunda de lo que los demás esperan de ellos.
A menudo, estas personas se sienten turbadas por los consejos ajenos, dominadas, y se exponen a ver debilitada su vitalidad por culpa de los demás.
Los niños sienten gran necesidad de reconocimiento y halagos, se desconciertan ante un reproche y buscan a toda costa complacer a padres y parientes.
Las Flores de Bach te ayudarán a decir NO cuando creas oportuno decir NO. Podrás estar perfectamente integrado a un grupo pero conservando tu propia identidad, podrás desligarte de "vampiros psíquicos" y de personas que explotan tu bondad y tu debilidad frente a los deseos de los demás.