Las personas que poseen este carácter están dotadas de una gran fuerza interior, ejercen su carisma natural y son capaces de dirigir con éxito grupos, empresas e incluso naciones, puesto que tienen una capacidad de liderazgo superior a la media.
El estado negativo pone al descubierto el gran egoísmo y egocentrismo de quien tiende a saltarse las opiniones ajenas, a abusar de ellos sin tapujos, a no dudar jamás de su superioridad y a tratar de afirmarse en todo momento a través de la sumisión de los demás.
Estas personas prefieren recurrir a la racionalidad que al corazón, sobre todo cuando debe tomar decisiones, y jamás estan dispuestos a discutir, ya que parte de la premisa de que sería una pérdida de tiempo porque, sea como sea, estan convencidos de tener la razón.
Con frecuencia son impacientes, irritables, bruscos y descorteses. No estan dispuestos a aceptar otra opinión que no sea la suya y, por lo tanto, ignoran a todos aquellos que no están de acuerdo con él.
También en su casa manifiestan su tiranía, obligando a todos a que hagan lo que ha previsto sin ni siquiera consultarles.
Vive en la convicción de que todo lo que hace redunda en beneficio ajeno o de quienes le rodean, y que por ello sus decisiones no pueden ser objeto de discusión.
Centralizador, estas personas piensan únicamente en sus ideas y objetivos, y sólo prestan atención a los demás si necesitan su aquiescencia, como, por ejemplo, cuando quieren fichar a nuevos colaboradores o causar una buena impresión.
En ocasiones, son pendencieras, violentas y coléricas, más para demostrar a los demás su propia fuerza y poder que por una voluntad real de pelea. En ciertos casos, suman a su prepotencia la rigidez mental, la falta de escrúpulos aun logrando sus propósitos, así como una clara tendencia a hacerse notar.
Desde el punto de vista físico, pueden sufrir hipertensión, esclerosis, angioneurosis, jaquecas, tos, patologías biliares, disfunciones gástricas, artritis y pulmonitis.
También algunos niños son dictadores en ciernes. Buscarán siempre una posición de mando y jugarán gustosos con aquellos niños que estén dispuestos a sometérseles. Tampoco es fácil su relación con los adultos, porque estos niños son muy presuntuosos al estar convencidos de que tienen derecho a todo.
Las Flores de Bach nos ayudan a desarrollar nuestras capacidades naturales de mano sin abusar de ellas, aumentando la eficiencia y ejerciendo la integración.
Nos enseñan a delegar y a aceptar que los demás pueden llevar a cabo su tarea sin problemas, sobre todo si se les ayuda y dirige, y nos permite utilizar nuestras capacidades de mando de forma responsable y atenta. Por último, las Flores de Bach nos hacen conscientes del hecho de que no debemos tratar de demostrar a nadie, y menos aún a nosotros mismos, que somos buenos, fuertes y capaces en grado sumo, ya que únicamente a través de una acción responsable y serena puede obtenerse el reconocimiento de capacidades que pueden ser manifestadas, ejerciendo esa comprensión que nos permite alcanzar fuerzas renovadas.