Flores de Bach

Flores de California

Impaciencia

Hay personas que, efectivamente, son más rápidas que las demás y necesitan menos tiempo para pensar y actuar. Tienen a su disposición una cantidad de energía superior a la normal y una mente rápida y precisa que funciona como un ordenador. Estas personas se inflaman con mucha facilidad, más por irritación que por verdadera cólera. Tan rápido les sube la tensión como les baja, y parecen olvidarse de inmediato de lo que ha ocurrido antes. Esto sucede no por un mecanismo que les llevara a perdonar, sino porque su mente ha sido atraída por otra idea o atravesada por un pensamiento distinto, por lo que no tienen tiempo de dedicarse al análisis de lo que les acaba de suceder. Las personas impacientes confunden fácilmente a sus interlocutores al someterlos a frases rápidas, cada una de las cuales contiene una idea, y cada nueva idea lleva a otra que les lleva a una rápida conclusión que les hace pensar que el problema es también muy sencillo para quienes le escuchan, si bien a menudo es muy difícil seguir su ritmo.
Se irritan enormemente si una persona es lenta, si habla poco a poco y durante mucho tiempo, si completa los argumentos, incluso aduciendo cosas sabidas pero que le permiten precisar mejor el problema. Para ellas, todo es muy sencillo, casi automático. Es inútil perder el tiempo. El tiempo, de hecho, es la raíz de todo el problema. Los impacientes viven a un ritmo interior tan exasperado, que lo que sucede fuera les parece que va a paso de tortuga. Así, tienden a perder buena parte de la experiencia derivada de la observación, repitiendo los mismos errores por culpa de la prisa y logrando que les cuelguen la etiqueta de distraídos.
Las Flores de Bach sirven para ralentizar el ritmo de la mente y hacer a la persona más consciente de que fuera de ella hay un tiempo distinto, más humano. De este modo, podemos percibir más cosas, gozar de los beneficios de la cooperación con los demás y armonizarnos con lo que nos rodea. En una palabra, es posible practicar la paciencia indispensable para vivir con serenidad en comunidad, manteniendo la propia autonomía y la espontaneidad.