Flores de Bach

Flores de California

Impulsos destructivos | Desesperación

¿Temes cometer algo terrible contra tu voluntad?
¿Temes a las fuerzas mentales incontrolables de tu interior?
¿Sientes que estas sentada/o en un barril de pólvora?
¿Juegas con la idea del suicidio?
¿Tienes repentinos e incontrolables accesos de ira?
¿Temes enloquecer, trastornarte, tener que ir a dar en un manicomio?
¿Temes hacer algo que nunca harías?
Si eres madre o padre ¿Temes que "se te pase la mano" en tus amenazas a los niños?
Quien cae en alguno de estos comportamientos está sometido a una gran tensión interior, que no se atreve a desahogar, y su estado se percibe de forma inconsciente. Así, conscientemente se activan unos mecanismos de fuerte control para contener una furia que se percibe como amenazante y que se teme exteriorizar. En ocasiones, quien cae en este estado posee las semillas de una violencia que desearía desahogar sobre los demás o sobre las cosas que le rodean, hasta el punto de que su mente puede verse asaltada por pensamientos terribles de destrucción y de descomposición que dirige hacía sí mismo y hacia los demás.
Puede ocurrir que caiga en esta situación de manera momentánea, a causa de fuertes presiones externas, como es el caso de una importante decisión que tomar: de ser así, se asoman a nuestra mente pensamientos destructivos o violentos.
Pertenecen a esta clase aquellos que no logran estarse quietos y andan hacia delante y hacia atrás como tigres enjaulados o, por el contrario, personas a las que les traiciona una calma forzada.
Quienes están en este tipo sufren una fuerte desconexión con su yo superior y, por lo tanto, han perdido la orientación, se sienten abandonados e, incapaces de reaccionar para afrontar las desconcertantes fuerzas que sienten crecer en su interior, se arrojan en brazos del miedo.
En los niños, pueden detectarse actitudes airadas, maniáticas e incluso fóbicas. Se trata de niños que siempre quieren jugar al mismo juego, que se hunden si se les niega su ropa favorita, que saltan y se mueven continuamente por todas partes; que un buen día pueden, de repente, pegarle un puñetazo tremendo a su mejor amigo por una tontería. Pueden sufrir enuresis nocturna, ya que de noche pierden el control que logran conservar durante el día, y tartamudez.
En ocasiones, las personas de este tipo pueden haber vivido experiencias paranormales durante la infancia o la adolescencia, que reprimieron por miedo a verse ridiculizados o, peor aún, ser marginados.
En esta tipología se incluyen también aquellos padres que tienen una tendencia acusada a un exceso de orden y que desahogan sobre sus hijos la tensión acumulada, expresándola tanto verbalmente como con malos tratos físicos.
Desde el punto de vista físico, puede presentarse tartamudez incluso en adultos, estreñimiento, acné, alergias y problemas capilares.
En el repertorio de las Flores de Bach existen elixires que logran que dejes de atemorizarte por los impulsos que ocultas en tu interior para que aprendas a aceptarlos como una parte imprescindible del alma humana; para que dejes fluir y dejes que Dios sea.
Te darán fuerza, valor y espontaneidad.