Flores de Bach

Flores de California

No sabemos cómo seguir

En uno de los estados espirituales más intensos, se vive profundamente la sensación de abandono, de desesperación y de vacío que se deriva de haber luchado, casi hasta el extremo de las fuerzas, para luego com-prender que la esperanza ha disminuido. Uno se siente contra la pared, como en un túnel del que no se ve el final: perdidos y hambrientos de ayuda, pero sin poder recibirla o tener fuerzas ni ganas de pedirla. El sufrimiento es tan intenso que parece superar las posibilidades humanas de comprensión y aguante.
Es la voz de Jesús en la cruz, cuando clama: «Padre, ¿por qué me has abandonado?».
Es el momento de la verdad y de enfrentarse a uno mismo, en el intento de seguir oponiéndose a fuerzas que no podemos controlar y que son signos de una transformación profunda. Ya se trate de una enfermedad, de la relación con otra persona o de cualquier otra lucha en la que uno esté enfrascado.
Llenos de esperanza, hemos combatido hasta el final, pero de repente nos damos cuenta de que ya ha llegado el momento de quedarnos con las manos vacías y rendirnos a lo inevitable: una situación que está en plena evolución y que ya no puede ser la misma que antes.
A pesar de la percepción de nuestra profunda soledad, las Flores de Bach nos ayudan a recuperar el contacto con lo divino como posibilidad de renacimiento y de cambio.
Esta flores nos enseñan la capacidad de vivir la transformación, conservando nuestra integridad y capitalizando la experiencia para afrontar nuestras perspectivas.
Nos permiten reencontrarnos y creer aún en nosotros mismos para poder resurgir de nuestras cenizas y afrontar lo que nos espera con coraje renovado.