Flores de Bach

Flores de California

Sentirse sucio | Impuro

El problema de algunas personas se basa en un sentimiento de suciedad exterior e interior, y en el malestar que esto implica. Pueden sentirse martirizados por las manifestaciones corporales (sudor, forúnculos, menstruación, olores, aliento), que tratan de ocultar y modificar de todas las maneras posibles, como lavarse las manos continuamente, aplicarse talco, ducharse dos o tres veces al día, usar desodorante o goma de mascar sin cesar, etcétera.
A esta categoría pertenecen también las amas de casa que tienen la manía de la limpieza, que usan desinfectantes en lugar de detergentes normales, que se obsesionan con las manchas, con el suelo brillante o con los platos y pretenden que todo resplandezca y esté en perfecto orden, quizás a despecho de quienes le rodean. De hecho, imponen el uso de zapatillas para no ensuciar el suelo, se preocupan más por el desorden de la sala de estar que de gozar de la compañía y no soporta que se cambien los objetos del sitio en el que ella los ha puesto.
Con frecuencia, estas personas tienen problemas con el sexo, no les gusta tocar ni ser tocadas y no aprecian los besos ni los abrazos.
Tienen miedo de los insectos, de los alimentos en mal estado, de la contaminación, de las enfermedades e incluso de los resfriados. Odian la tos.
A menudo, estas personas tienen una mala relación con los animales, sobre todo domésticos. Además de problemas de tipo físico, pueden manifestarse también otros relacionados con el desorden interior, como los malos pensamientos, el disgusto de uno mismo o el no sentirse aceptado por lo que se es. No gustarse. Creer que no se está a la altura. O de haberse intoxicado físicamente. En ocasiones, se detecta una excesiva sensibilidad por los desórdenes públicos y privados, la corrupción, la pornografía y los residuos. Como si se tratara de obtener la limpieza del yo a través de una progresiva desintoxicación del mundo circundante, a todos los niveles. Hay que considerar que, dentro de esta tipología, se encuentran también personas que tienen una sensibilidad muy superior a la media. Estas personas perciben más que las demás cualquier tipo de desarreglo físico, ambiental o espiritual, y se sienten contaminadas por él, a causa de una sensibilidad muy distinta y, por lo tanto, de un potencial de absorción de las vibraciones energéticas superior al resto de la gente.
También en los niños este cuadro se relaciona con la sensación de suciedad y de rechazo de las manifestaciones físicas. Son niños que se cambian de ropa a menudo, que jamás se pondrían una prenda con manchas, que no quieren usar lavabos ajenos, que no prueban alimentos que desconocen, que raramente juegan con la tierra o ruedan por un prado.
Las Flores de Bach redimensionan la sensación de pureza y de equilibrio físico que es correcto buscar dentro y fuera de nosotros, dándonos la capacidad de reconocer lo que realmente nos puede contaminar; ayudan también a los que sienten repugnancia por las expresiones de su propio cuerpo o de su propia mente, acabando con la aversión que sienten por sí mismos y la falta de autoaceptación consiguiente.